Mi segundo día en Roma lo empezó con un desayuno de dos euros (cereal con leche, pan tostado, un huevo cocido y dos vasos con jugo de naranja). Después de desayunar Yajayra (quien llego anoche) y yo cogimos el metro a la estación Octaviana. -El plan; visitar la Plaza de San Pedro.
Si, así es; a la Plaza de San Pedro -El Vaticano. A eso de las 10 llegamos a dicha plaza. Nuestra primera parada -Basílica de San Pedro. No sé qué palabras usar para describir mi experiencia. -Fue única, el entrar a la iglesia donde el Papa Benedicto da misa... "es una experiencia de otro planeta." Esta capilla es muy famosa porque aquí descansan los restos de San Pedro. De hecho, el altar principal esta justamente sobre la tumba de este santo. Por dentro la basílica tiene un sin fin de estatuas; entre ellas -la famosísima; Pietà hecha por Miguel Angel. El resto de la decoración es increíble. En su totalidad este lugar está compuesto de frescos eh imágenes religiosas (entre ellas una estatua de Juan Pablo II). Pasamos un buen rato admirando el interior de la basílica; yo aproveche para dar gracias y hacer una pequeña oración.
Aun no satisfecho con lo que habíamos visto dentro de la basílica, decidimos pagar un par de euros y subir a la copula de San Pedro. (Que largo estuvo el camino, se me a figuraba que nunca iba a terminar. A cómo íbamos llegando a la punta de la copula las paredes empezaron a tomar ángulos chistosos, los pasillos eran más pequeños y el camino parecía de como uno de una casa de diversiones). En primera noche en Roma conocí a una chica en el autobús del aeropuerto a l estación del tren. De todas las cosas que había por hacer en Roma el me recomendó subir a la copula; pues de acuerdo a ella tenía una vista impresionante. Y si que lo fue, cada uno de los pasos que tomamos valió la pena; desde tal punto se apreciaba toda la ciudad, sus monumentos y estructura. A lo lejos se podían ver un par de cerros cubiertos con nieve y a tan solo un par de pies; - se distinguían la plaza de San Pedro, sus campos y el museo del Vaticano.
Inspirados con tanta hermosura entramos a una tienda de obsequios y enviamos un par de postales a nuestras familias. -Es típico hacer esto cuando se está en el "país" más pequeño del mundo; El Vaticano.
De San Pedro nos pasamos a el Museo del Vaticano donde entramos a la Capilla Sixtina y vimos la famosa pintura de Miguel Angel; El Juicio Final . Intente "echarle" una foto pero el guardia me y me pidió que la borrada. Afortunadamente la tecnología de mi iPhone me ayudo a tomar otra sin ser visto.
Cruzamos la calle y nos compramos "gelato" -helado típico de Italia. Camino a plaza España comimos Pizza y espagueti (e lo pepe, típico de la región). Con el estomago más que contento emprendimos nuestro recorrido a plaza.
De ahí la lleve a conocer el resto de Roma ( pues yo ya había visto mucho de la ciudad el día de ayer). Hicimos un par de compras, nos sentamos en los escalones españoles y vimos el atardecer. La Fuente de Trevi estaba igual de llena que el día de ayer. Y así anduvimos de un monumento a otro ( a me sirvió ver las mismas cosas de nuevo, pues las vi con un mejor ojo, más relajado y aprendí cosas nuevas- como que Los restos de Rafael están dentro de Mausoleo.
Regresamos al hostal y tomamos una siesta (tipica costumbre Española). Después nos fuimos a caminar por las calles de noche hasta que nos enfadamos. A eso de la 9:30pm empezó otro evento "social" en el hostal. Esta vez el dueño organizo un noche de cocteles. En una bandeja onda mezclo champagne, jugo de toronja, y licor a saber limón (estaba rica la combinación). Estuvo bien el ambiente, la gente bebiendo, charlando y bailando (incluyendo al dueño). Entre las charlas descubrí que Salvatori también es el dueño del hostal al que iremos mañana en Florencia.
Mi segundo día en Roma estuvo increíble. Le pongo fin a esta entrada, ya que ando súper mega agotado. Veremos que me espera mañana, “BUONASERA”.
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