domingo, 18 de marzo de 2012

Día 174 :: Ma

Jueves 15 de Marzo de 2012

Jueves por la tarde –llegue de trabajar (clases particulares) y sin ánimos de hacer nada me tire en la cama. El plan; irme a dormir. Antes de cerrar los ojos se me ocurrió hablar a la casa de mi padre y ver si de casualidad mi ‘ma no había ido a trabajar. ¡Dios, que suerte la mía! Ella contesta la llamada.

Tenía tantas ganas de hablar con ella; (de hecho había estado intentando comunicarme con ella desde el pasado Lunes) que me dio mucho alegría escuchar su voz – le di las gracias a Dios en voz bajita. Platicamos alrededor de 3 horas. Lo sé, ni yo me la creo. Platicamos de mis planes a futuro, de la ansiedad que actualmente invade mi mente y de uno que otro tema; trabajo y demás. El hablar con mi madre me hizo sentir mucho mejor –tenía que platicarle todo lo que estaba atravesando por mi mente; tenía que desahogarme.

Me dice; “se que algo no está bien porque lo puedo escuchar en tu voz.” –Nunca le puedo mentir a mi madre, siempre que intento sonar como que todo “está bien” ella termina descubriéndome –lo que me lleva a serle sincero y contarle uno que otro de mis problemas. –Amo a mi madre, sin ella creo que no pudiera sobrevivir tanto tiempo lejos de casa. Su voz me hace sentir bien, calma mis nervios y me motiva a seguir adelante. -El don de una madre sí que es impresionante. Me gusta mucho escucharla decir, “Inténtenlo, si no te gusta lo peor que puede pasar es que te quieras regresar a casa…” No sé cómo, pero esta frase siempre me anima a seguir adelante con lo que parece ser “un imposible”.

Gracias Diosito y Virgencita por mi madre; gracias por su amor, cariño, respeto y sabiduría. Gracias a ella soy la persona humilde que soy. Sus sabios consejos son las farolas que día a dia iluminan mi camino. –Te quiero mucho ma. Sé que hay días que te pones triste porque estoy lejos de casa –pero también sé que entiendes que hago esto por mí; para ayudarme a seguir adelante y recuperar la motivación que un día perdí en mi intento por ser alguien que no soy. Ya solo quedan un par de meses para regresar a casa; y cuando regrese veras que soy un Pedro nuevo –uno más fuerte de corazón, alma y pensamiento. TE LO PROMETO.

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