Primero que nada faltan 101 días para regresar a casa. ¡Esto significa que hay que disfrutar el tiempo que me resta a lo extremo!
Mi primer día en Florencia empezó con un viaje a Pisa. Donde pude apreciar La Torre de Pisa en su totalidad. La torre es hermosa (a pesar que imaginaba que sería más alta). Pague 15 euros para subir a ella y apreciar desde arriba la hermosa ciudad de Pisa. -Que tranquilidad se sentía a tal altura. Sorprendentemente no había tanta gente. El proceso fue muy rápido. Después de un par de fotos dijimos adiós y cogí el tren de vuelta a Florencia. Bueno, eso creí. Primero la maquina en la cual compren el boleto de tren no me regreso el cambio; me dio un boleto con crédito para un segundo viaje. Segundo; la máquina de golosinas se quedo con €1.80 y no me dio mi chocolate. Tercero; a como escribo esta entrada me eh dado cuenta que cogimos el tren equivocado. Ahora estamos llegando a un pueblito de la sierra Toscana jajaja. Les cuento mas después.
Dos horas después :: El pueblito al que llegue se llamaba Tierra de Pietra Santa (Piedra Santa). Esta curiosito; al costado de una montaña. Para ser exacto estaba a dos horas de distancia de Florencia. El par de horas que estuve ahí las aproveche para comer un par de golosinas (ya saben, me fascinan las pastelerías), caminar por su calles y visitar el mercado que estaba a todo lo que daba. Andaba la gente comprando frutas, verduras, quesos, pan y demás. Yo aproveche y compre pan y queso de la región. -Todo estuvo muy bueno, solo me falto una buena copa de vino para acompañar mi merienda. A eso de la 1pm (cuando todo empezó a cerrar...) cogí el tren de vuelta a Florencia; esta vez si cogí el tren correcto. Mi viaje (no planeado) estuvo bien; si esto no me hubiera pasado nunca hubiera (eso creo) conocido un de los pequeños pueblitos de Toscana -alejado de todos el turismo.
Llegue a Florencia y mi primera visita del día fue la Catedral de donde pude apreciar las 8 partes del domó; cada una cubierta con imágenes religiosos. Es muy bonita; en especial sus azulejos. Dije adiós y me fui a visitar la iglesia de; panteón de personas famosas como Galileo Galilei, Miguel Angel entre otros. En el patio de la iglesia había una tienda de piel llamada; no pude aguantarme la tentación y me compre un cinto. Como las talla eran muy grandes, lo tuvieron que ajustar a mi medida. La única razón por el cual lo compre fue porque quise cumplirme el capricho de llevarme conmigo algo de piel; ya que Florencia es conocida por esto.
Antes de que el sol se metiera, corrí a la Piazza de Miguel Angel; uno de los puntos más altos de la ciudad. De ahí pude apreciar una vista de casi 360 grados (excepto por un cerro que tapaba una parte da la ciudad). A un par de pies se podía apreciar lo bello que es Florencia; sus callejones, calles empradas, el rio y un sin fin de copulas. A lo lejos se distinguía la sierra de Toscana (tupidita de nieve) famosa por sus vinos, carnes, quesos y pan. -Que vista, era para morirse de felicidad. A pesar que la subida costa arriba fue pesada -si que valió la pena (lo que me recuerda... eh tragado pizza y pasta sin parar y nada de entrenamiento, me va a ir como en feria cuando empiece a correr de nuevo). En la plaza había muchos estudiantes Estadounidenses (lo que me hizo pensar que tal vez la universidad estaba cercas de ahi), todos con su botella de vino -listos para ver el atardecer.
Baje el cerro, camine por la orilla del rio y me detuve en un supermercado a comprar vino rojo de la región y estas galletitas con almendras llamadas "cantuccini". Para el postre se acostumbra mojar esta galletas en vino y cometerlas; y esto es exactamente lo que pensaba hacer después de cenar. Con mi vino y galletas en mano cruce el "Ponte Vechio" (que está lleno de joyerías) y llegue al hostal en un dos por tres.
Deje un par de cosas y me prepare para ir a cenar con Yajayra. En nuestra noche en la ciudad cenamos en un "ristorante" que se llama Taberna Divina Comedia. Nos pedimos una pizza de queso mozzarella, aceitunas negras y salchicha picante. También pedimos una espagueti a la carbonera (hecho con mantequilla, queso y trozos de tocino). Esto mas aparte unos pedazos de pan remojados en aceite de oliva; nos dejaron el estomago más que satisfecho. Después de cenar fuimos a buscar "gelati" pues Yajayra traía ganas de un helado. Yajayra con su helado y yo con el pensamiento de cuando llegaríamos al hostal me hiba a comer mi postre; nos sentamos un buen rato sobre una banca en Piazza de la Republique -donde vimos a trió tocando dos violines y un violonchelo. Entre la música y el ruido del resto de la plaza (incluyendo) un carrusel -platicábamos de nuestros amigos de cada y de Los nuevos que habíamos hecho aquí. Todo súper relajado, sin prisa de tener que ver un monumento o de estar agobiado con tanta gente. Tengo que confesar que estoy completamente enamorado con esta ciudad; no se que es, pero algo me llama mucho la atención. El estar sentado en una de sus plazas; escuchando música -fue tan sur real... no me la creía. -Qué bonitos sentimientos está experimentando mi ser y mi corazón; justo lo que necesitaba para salir adelante jejeje.
El frio no nos permitió estar mucho rato ahí (bueno Yajayra tenía frio) así que a eso de la hora nos regresamos al hostal. Al entrar a nuestro hostal me di cuenta que la chica (Chealsea) que estaba nuestra habitación había estado también en el otro hostal, también en la misma habitación jajaja. De hecho ella había llegado anoche a Florencia con Moar; el chico que conocí el Domingo en Roma. ¡Qué pequeño es el mundo! (Y más porque la noche anterior en este mismo hostal conocí a una chica del estado de México y a otro chico que estudia en San Diego). Y para agregarle a las coincidencias; un par de horas después entra al hostal un chico que conocí en Sevilla - en la orientación de mi empleo. El también trabaja como Auxiliar de Ingles, pero en Málaga.
Como note que Yajayra no tenía muchas ganas de beber conmigo, invite a Chelsea a probar el vino con las galletas que compre. Así estuvimos hasta la media noche, comiendo galletas mojadas en vino tinto y charlando...
Ahora, los dejo... Me espera una incómoda cama, pero un buen ultimo día en una de las ciudades más hermosas que eh visto en Europa; mi amada Florencia.
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